lunes, 18 de agosto de 2008

De lo imaginario


De lo imaginario en ti

Nadie sabe diferenciar la hoja de la frondosidad que la rodea, esa inevitable verdad del espesor,
y como manadas las apologías se abren en estampida,
llevando furia por los intentos y las carencias,
nadie mira en el preciso lugar donde desafío al océano para llegar a las costas de tu invisibilidad
esa morada abisal donde abundan los pormenores de una premonición,
la que danza regando descargas de un sonido cadencioso
así como mis manos imaginarias,
que son como crótalos sobre tu cuerpo desnudo, serpenteando sobre tus pechos.
dejando huellas sobre la médula de tu sudor,
como en el dibujo del pliegue de esta quimera,
que rasga la luz,
y yo bebiéndome en ella, sin ventanas alternativas,
solo el aire denso del amar, que caía y subía,
despegando de los alientos como en los días invocados,
bajo la sorpresa que cimbra tu memoria,
donde como un mustélido entro sigiloso y horizontal, dentro del plasma
para quedarme habitando en la noche, en la oscuridad sempiterna de tu ausencia.
de donde nunca partiste,
y donde nunca has llegado.
El anagrama de mi nombre,
en las horas que cuelgan de la cúspide de la densa vacuidad,
entre llamados de cernícalos, y una risa en el cielo,
mudando mi piel,
a ver si esta grieta deja escapar del alma, algo más que un búho amistoso y sabio
algo como un códice indeleble,
que roce tu agonía,
la de la espera, del no saber,
de sentirse desconocidos de labios anónimos,
imbesables,
donde por lo pronto solo se encumbran nubes arriba,
como en Bombay,
pues no sabías que ellas algún día pasarían por casa,
trayéndome la lluvia de lo que fue tu esencia desplegada al aire,cubriendo dulcemente mi letanía doblada en forma de espiral

3 comentarios:

La Palo-ma dijo...

Ayayay!!

pero que bonito,

Tus poemas, son como tus pinturas pero en blanco.


me encanta


bacio

(p+)

Anónimo dijo...

Uuuy amigo el amor tocó a tu puerta, te conozco, y se que es lo que pasa cuando tu poesía sufre ciertas transformaciones.
Me alegro por ti.
una abrazo
Marcela

Francisca dijo...

Desde hace mucho no leía algo tan conmovedor mi querido Enrique.
Tú sabes que es lo que hay en el vacío.